Esta semana que recién terminó, Instagram lanzó sus “Stories”, “una forma de compartir contenido en imágenes o videos cortos, que publicas y desaparece luego de 24 horas”. Una descripción muy parecida a lo que es Snapchat. Y sin embargo, no es Snapchat.

Instagram se convirtió en poco tiempo luego de su lanzamiento, en el lugar donde compartimos momentos a través de una imagen que hemos pensado, editado, preparado. Las fotos que ponemos allí son el cuadro que colgamos en la sala. No compartimos un álbum de fotos completas de nuestras vacaciones, porque no tiene sentido (eso era Flickr en su momento). Buscamos una imagen, una sola, que nos permita transmitirle al que la ve, ese momento que estamos viviendo. Una comida memorable, una charla, un premio, ese libro que estamos leyendo, o el favorito de las Kardashians: un selfie. Lo acompañamos de un copy que describa el momento, o un título que haga lo mismo.

Lo bueno. Instagram Stories es una buena forma de transmitir ese “detrás de cámara” de la foto cuidada y perfectamente curada. Si no funciona, igual va a desaparecer en 24 horas. Su interface, a diferencia de Snapchat, es intuitiva, y haber colocado los iconos que representan que “hay una historia nueva” en la parte superior del timeline, es un acierto.

Lo malo. Snapchat tiene stickers y filtros muy populares para intervenir tus fotos y videos, Instagram Stories apenas tiene la posibilidad de poner textos, emojis y hacer dibujos sobre la foto.

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Lo feo. En realidad no hay nada feo…aún. Es muy pronto para saber si va a tener éxito o no, ya veremos como evoluciona. Tampoco pareciera que vaya a haber una migración de usuarios de Snapchat a Instagram Stories, porque los primeros ya tienen un público y una “sintonía” ganada, que no van a perder solo por estar en Instagram también, recordemos que Snapchat más que una app de mensajería que se convirtió en algo similar a una red social, se ha convertido en un medio. Lo que si está pasando ya es que personas que coqueteaban con Snapchat pero no terminaban de entender cómo funcionaba, o simplemente no tenían tiempo o no querían estar abriendo otra y otra aplicación para compartir contenido, comiencen a generar contenido aquí, donde “ya estaban”.

Lo interesante es ver como a pesar de que las redes sociales y apps que usamos desde hace unos años van añadiendo funcionalidades, copiando casos de éxito de otras redes y apps, y mutando ante nuestros ojos mientras escribimos un tweet (al que ahora podemos añadir filtros, fotos, gifs animados de una galería y hasta streaming de video en vivo con Periscope), al final siempre se mantienen en su concepto original. En el caso de Twitter, compartir mensajes cortos (ahora “enriquecidos”). Sucede con Facebook, Instagram, Snapchat y hasta en el caso de las apps de mensajería como Whatsapp, Telegram, Messenger y hasta Apple Messenger, que en apenas un mes tendrá funcionalidades “prestadas” de estas otras tres apps.

Lo mejor de Instagram Stories es justamente llevar la “experiencia” de Snapchat a las masas, con una interface clara y sencilla de usar, y con algo que no tiene Snapchat, algo en lo que Facebook (el dueño de Instagram), aventaja a Snapchat: esa sensación de que estás en una comunidad.