Para los que no lo saben (yo no lo sabía hasta hace un par de semanas), la palabra Pokémon es la contracción de la marca japonesa Pocket Monsters(ポケットモンスター Poketto Monsutā), y el término Pokémon, además de referirse a la franquicia en sí, puede aludir colectivamente a las 721 “especies” que se han creado en los distintos medios en donde vive esta franquicia (videojuegos, series de TV, ropa, etc).

Hace apenas dos semanas apareció en las app stores de varios países una aplicación de realidad aumentada basada en la popular franquicia de Nintendo, Pokémon (ポケモン Pokémon), de nombre Pokémon Go. Solo una semana después ya tenía un éxito increíble, con grandes y chicos jugando por las calles este juego que básicamente recrea el videojuego RPG, pero usando como “tablero” las calles de tu ciudad. Esa es la razón por la cual cuando saliste este fin de semana a pasear, viste a grupos de gente con el celular en la mano (como siempre), pero en una actitud inusual: como “cazando” algo. Caminando, buscando, persiguiendo, apuntando, riéndose, compartiendo. ¡Estaban cazando Pokemones!.

La tecnología es una forma de hacernos la vida más fácil, más agradable, y las aplicaciones de realidad virtual nos permiten interactuar con el mundo que nos rodea, añadiendo una capa de contenido encima. Además, en casos como este, nos hace que salgamos a la calle, que caminemos, que nos relacionemos con otros, que compitamos con gente que no conocemos, nos impulsa a hacer una acción, que como varias veces he mencionado en otros artículos, es uno de los objetivos más deseados en una estrategia digital: mover a la gente.

La realidad aumentada no es nueva, particularmente hemos desarrollado algunas apps para marcas como Coca-Cola y similares, pero la gamificacióndel fenómeno, hecha realidad con Pokémon Go, (al menos una realidad popular), ha iluminado una puerta que ya estaba abierta, pero que poca gente había notado que estaba así. Las posibilidades son infinitas, y muchas de ellas serán remakes de ideas ya expuestas, pero desarrolladas hoy, con mucha más gente conociendo de que se trata, desde niños hasta adultos. De hecho, Pokémon Go está “funcionando” sobre una plataforma que fue anteriormente creada para un juego llamado Ingress, y de los puntos que ya estaban marcados por los equipos, a lo largo y ancho de las ciudades de EEUU donde se jugaba, ahora aparecen las “Poke-paradas” (Poke Stops) y los Gimnasios de Pokémon.

Aprovechando la realidad aumentada.

Imagina que vayas a una ciudad y cuando apuntes con tu teléfono obtengas información de los edificios y monumentos que te rodean, quién lo diseñó, una breve historia de su construcción, ofertas, horarios. Eso ya lo tenemos en un “sencillo” Google o Apple Map, pero es mucho más impresionante ver esos datos salir del edificio a través de tu cámara, que simplemente leerlo en un mapa, con un ícono que representa el lugar. Imagina que esa aplicación la desarrolle una marca que te invite a recoger por la ciudad esos hitos, en forma de postales, de regalos, de objetos en realidad aumentada, que cuando completes un numero específico de ellos lo cambies por una bebida, un helado, unos audífonos. Imagina que eso lo promueva la oficina de turismo de una ciudad, y que conforme vayas completando paradas y objetos vayas subiendo de nivel y obteniendo premios como descuentos en las entradas a espectáculos o sitios de interés como museos, parques, edificios, etc. Las posibilidades son infinitas.

Peligros, hay, como en la vida real. Hay gente desarrollando sitios web que ofrecen la posibilidad de descargar Pokémon Go en países donde actualmente no hay acceso, para instalar malware en tu dispositivo, en tu red, y entrar a ella a través de un backdoor. Hay gente chocando sus carros y tropezando en la calle porque irresponsablemente manejan y “cazan” Pokémon. Incluso hay un peligro latente cuando accedes al juego usando tu cuenta de Google Drive, porque eso le da al desarrollador (Niantic) acceso a tu cuenta de Google, (sencillamente, crea una cuenta nueva para registrarte en el juego). Pero son más las posibilidades, de socialización, de conexión, y de mercadeo: ya hay personas sacando provecho de Pokémon Go, por ejemplo:

  • Restaurantes que colocan “lures” en horas pico para atraer clientes que vienen cazando Pokémon, mejor hacerlo en un lugar techado, con una buena bebida y bien atendido.
  • Museos y bibliotecas que son Poke Stops y/o además atraen Pokémon e invitan a los niños a visitarlos, porque son un sitio seguro para ir a jugar Pokémon Go.
  • Negocios que le piden a los clientes que tomen fotos de los Pokémones dentro de la tienda para compartirlos en redes sociales, usando hashtags como #pokemongo y #pokemon, para atraer a clientes potenciales en el área.

Puede parecerte tonto, puede parecerte una pérdida de tiempo, pero como leí en la viñeta de una caricatura el fin de semana, “los que ya no juegan quieren que te de culpa jugar”.

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Por mi parte, trabajando en publicidad y mercadeo, lo veo como una herramienta poderosa, divertida, y que pone a la gente a moverse. No soy un “Pokémon Master” ni nada por el estilo, mi hijo está en un nivel muy superior a mi, y algunos de mis amigos también. No quiero decir que todo el mundo lo tiene que jugar, para nada. No pasa nada, (acerca del fenómeno “hater” escribo otro día).

Pero como digo al principio del artículo, no me gusta Pokémon Go, aclaro: me encanta.